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ARTÍCULO 7 La pronación no es tu enemiga. Es una de las mejores herramientas de tu cuerpo.

24 de junio de 2026 por
JAVIER SALINERO MARTÍN

Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN

"No todo movimiento que llama la atención necesita ser corregido. A veces es precisamente el movimiento que te permite caminar."

"Me han dicho que prono mucho"

Es una frase que escucho constantemente.

Muchos pacientes llegan preocupados porque alguien les ha dicho que son pronadores.

Algunos incluso creen que esa palabra explica todos sus dolores.

Y lo primero que suelo hacer es tranquilizarlos.

Pronar no es una enfermedad.

De hecho, si tu pie no fuera capaz de pronar, caminar sería mucho más difícil.

Entonces… ¿qué es la pronación?

Cada vez que damos un paso, el pie necesita adaptarse al suelo.

Para conseguirlo realiza un pequeño conjunto de movimientos que conocemos como pronación.

Gracias a ella, el pie deja de comportarse como una estructura rígida y se vuelve más flexible.

Eso le permite absorber parte del impacto y adaptarse a pequeñas irregularidades del terreno.

Es un mecanismo brillante.

Sin él, caminar sobre una superficie imperfecta sería mucho menos eficiente.

La pronación no es un error del cuerpo.

Es una solución creada por la evolución.

El problema no suele ser pronar

Imagina la suspensión de un coche.

Su función es amortiguar las irregularidades del terreno.

Nadie pensaría que una suspensión es mala porque se comprime.

El problema aparecería si nunca dejara de comprimirse.

O si permaneciera completamente bloqueada.

Con la pronación ocurre algo parecido.

No importa únicamente cuánto prona un pie.

Importa cuándo empieza a pronar, cuánto tiempo permanece haciéndolo y si después es capaz de recuperar la estabilidad necesaria para impulsar el cuerpo.

Por eso, en biomecánica, hablar solo de "mucha" o "poca" pronación dice muy poco.

Lo realmente importante es entender cómo participa dentro de todo el movimiento.

¿Qué tiene que ver esto con el barefoot?

Muchísimas personas creen que el calzado barefoot sirve para eliminar la pronación.

Y eso no es cierto.

La pronación seguirá existiendo porque forma parte del funcionamiento normal del pie.

Lo que puede hacer un calzado que respeta la anatomía y la movilidad del pie es permitir que ese movimiento ocurra con menos interferencias externas.

No obliga al pie a pronar.

No evita que lo haga.

Simplemente intenta no impedir un mecanismo que el propio cuerpo utiliza de forma natural.

Por eso el objetivo nunca debería ser "corregir toda la pronación".

El objetivo es comprender si esa pronación está ayudando al movimiento… o si ha dejado de hacerlo.

Lo que veo cada día en consulta

Con frecuencia exploro corredores con una pronación muy evidente que nunca han tenido una lesión relacionada con ella.

Y también personas cuya pronación apenas llama la atención, pero presentan molestias recurrentes.

Eso me recuerda cada día que el cuerpo no funciona por etiquetas.

Funciona por estrategias.

La pregunta no es:

"¿Cuánto pronas?"

La pregunta es:

"¿Te permite esa estrategia caminar, correr y adaptarte a las cargas de forma eficiente?"

Cuando cambiamos la pregunta, cambia también la forma de tratar al paciente.

Qué puedes hacer desde hoy

Si alguna vez te han dicho que eres pronador, no te quedes solo con esa etiqueta.

Pregunta algo más importante.

¿Por qué consideran que esa pronación es relevante?

¿Está relacionada con tus síntomas?

¿O simplemente describe una forma de moverte?

En biomecánica, poner nombre a un movimiento no significa haber encontrado la causa del problema.

🔬 En una frase

La pronación no es un defecto del pie. Es una estrategia que permite adaptarse al terreno.

La idea más importante

Un pie que nunca pronara sería tan poco eficiente como uno incapaz de recuperar la estabilidad cuando llega el momento de impulsarse.

La salud no consiste en eliminar movimientos.

Consiste en que cada movimiento aparezca cuando resulta necesario.

Y la pronación es uno de los mejores ejemplos.

Una pregunta para reflexionar

La próxima vez que escuches la palabra "pronador", pregúntate:

¿Están describiendo cómo se mueve mi pie… o realmente han demostrado que ese movimiento es el origen de mi problema?

En el próximo artículo…

Durante años nos enseñaron a observar el pie casi de forma aislada.

Pero existe una pregunta mucho más interesante.

¿Puede un problema en la cadera, la rodilla o incluso en el tronco cambiar la forma en la que pisan nuestros pies?

Descubriremos por qué el pie casi nunca trabaja solo y por qué, en biomecánica, mirar únicamente hacia abajo puede hacer que pasemos por alto la verdadera causa del problema.

ARTÍCULO 6 Un solo paso cambia tu pie por completo