Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN
"El reposo puede aliviar el dolor durante unos días. Lo que no suele hacer es enseñar a la fascia plantar a soportar mejor las cargas cuando vuelvas a caminar."
Cuando aparece una fascitis plantar, el primer consejo que muchas personas reciben es muy sencillo.
"Descansa."
Tiene lógica.
Si algo duele...
Lo dejamos de utilizar.
Sin embargo, la fascia plantar forma parte de un sistema diseñado para soportar carga.
Y eso cambia completamente la forma de entender su recuperación.
Lo que dice la biomecánica
Los tejidos del aparato locomotor responden a las cargas.
Ni el exceso es bueno.
Ni la ausencia completa de estímulo suele ser la solución.
La fascia plantar necesita tiempo para recuperarse.
Pero también necesita volver a recibir cargas de forma progresiva para adaptarse.
Hoy sabemos que muchos procesos degenerativos mejoran cuando se combina el control del dolor con una exposición gradual al movimiento.
Por eso, el objetivo no suele ser eliminar toda la actividad.
Sino encontrar la cantidad adecuada.
Lo que veo cada día en consulta
Muchos pacientes llegan después de varias semanas de reposo.
El dolor ha disminuido.
Pero en cuanto vuelven a caminar con normalidad...
La molestia reaparece.
No porque el reposo haya sido un error.
Sino porque el tejido todavía no estaba preparado para recuperar la carga habitual.
En consulta intentamos precisamente eso.
Encontrar el equilibrio entre proteger el tejido y seguir estimulándolo.
El error más frecuente
Confundir descansar con dejar de moverse.
Son cosas muy distintas.
Reducir temporalmente actividades que aumentan el dolor puede ser necesario.
Pero permanecer completamente inactivo durante semanas suele favorecer la pérdida de capacidad física.
Y, cuando la actividad se retoma de golpe, la fascia vuelve a recibir más carga de la que puede tolerar.
Qué puedes hacer
Reduce temporalmente las actividades que agraven claramente el dolor.
Mantén el movimiento siempre que sea posible dentro de unos niveles tolerables.
Sigue un programa de ejercicios pautado por un profesional cuando esté indicado.
Evita volver de golpe al mismo nivel de actividad previo a la lesión.
Busca una valoración biomecánica para identificar qué factores han favorecido la aparición de la lesión.
Conclusión
La fascitis plantar no suele curarse únicamente con reposo.
Se recupera cuando el tejido vuelve a tolerar las cargas que la vida diaria le exige.
Como podólogo, mi objetivo no es que el paciente descanse para siempre.
Es ayudarle a volver a caminar con confianza, sabiendo que su pie está preparado para hacerlo..