Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN
"El cuerpo no compensa porque esté equivocado. Compensa porque quiere seguir avanzando."
"Me han dicho que camino compensando"
Muchos pacientes llegan preocupados por esa frase.
Como si compensar fuera una especie de fallo del organismo.
Como si su cuerpo hubiera elegido el camino equivocado.
Sin embargo, siempre les hago la misma pregunta.
—Si mañana te inmovilizaran un brazo... ¿dejarías de vestirte?
La respuesta siempre es la misma.
No.
Buscarían otra manera.
Utilizarían más el otro brazo.
Cambiarían la postura.
Tardarían un poco más.
Pero encontrarían una solución.
Eso también es compensar.
Y nadie diría que el cuerpo está funcionando mal.
Diríamos exactamente lo contrario.
Está haciendo todo lo posible para seguir siendo funcional.
El organismo siempre busca una salida
Nuestro cerebro tiene una prioridad muy clara.
Mantenernos en movimiento.
No importa si existe una pequeña lesión.
Si aparece fatiga.
Si un músculo no trabaja igual que ayer.
El sistema nervioso intenta reorganizar el movimiento para que podamos seguir realizando la tarea.
A veces utiliza otros músculos.
Otras modifica la velocidad.
En ocasiones cambia el reparto de las cargas.
Incluso puede alterar ligeramente la forma de caminar.
Todo ello ocurre con un objetivo muy concreto.
Resolver el problema con los recursos disponibles.
La compensación es adaptación en tiempo real
A lo largo del libro hemos hablado muchas veces de adaptación.
Las compensaciones son una de sus expresiones más visibles.
No aparecen porque el cuerpo se confunda.
Aparecen porque el organismo necesita responder inmediatamente a una situación nueva.
Imagina que caminas por un sendero y, de repente, pisas una piedra.
No tienes tiempo para pensar.
El cerebro reorganiza el movimiento en apenas unas fracciones de segundo.
Cambia el apoyo.
Modifica la tensión muscular.
Redistribuye el peso.
Has compensado.
Y gracias a ello probablemente no te caigas.
La compensación es la adaptación trabajando en tiempo real.
¿Cuándo deja de ser útil?
Aquí aparece el verdadero matiz.
Una estrategia útil durante unos días puede dejar de ser la mejor opción semanas o meses después.
Un tobillo lesionado necesita protección.
Pero si un año más tarde seguimos caminando exactamente igual que durante la lesión, el organismo puede haber perdido otras posibilidades de movimiento.
No porque la compensación fuera mala.
Sino porque dejó de actualizarse.
El cerebro conservó una solución que había funcionado muy bien en el pasado.
Pero el contexto ya había cambiado.
Y el sistema todavía no se había dado cuenta.
El cerebro siempre elige la mejor opción... de las que conoce
Hay una idea que me parece fascinante.
El cerebro nunca escoge deliberadamente una estrategia peor.
Siempre selecciona la que considera más segura y eficaz con la información que tiene en ese momento.
Si mantiene una compensación durante mucho tiempo, probablemente no sea porque quiera hacerlo.
Es porque todavía no ha aprendido una alternativa que considere mejor.
Por eso muchas veces el tratamiento no consiste en eliminar una compensación.
Consiste en enseñarle al organismo nuevas opciones.
Cuando aparecen alternativas más eficaces, el cuerpo suele abandonar por sí mismo las estrategias antiguas.
¿Qué tiene que ver esto con el barefoot?
Muchísimo.
Hay personas que comienzan a utilizar un calzado más flexible y descubren movimientos que llevaban años sin realizar.
Los dedos vuelven a participar.
El pie explora nuevos apoyos.
Cambia la forma de distribuir las cargas.
Al principio pueden aparecer pequeñas compensaciones.
Es completamente normal.
El sistema nervioso está explorando.
Está comparando estrategias.
Está aprendiendo.
Con el tiempo, si el proceso es progresivo y respeta la capacidad de adaptación del organismo, muchas de esas compensaciones dejan de ser necesarias porque aparecen soluciones más eficientes.
No porque alguien las haya prohibido.
Sino porque el cerebro encuentra opciones mejores.
Lo que veo cada día en consulta
Muchas veces un paciente llega convencido de que su cuerpo está "mal acostumbrado".
Yo no lo veo así.
Veo un organismo que ha hecho exactamente lo que debía hacer para seguir funcionando.
Quizá esa estrategia ya no sea la mejor.
Pero fue útil.
Y reconocer ese mérito cambia completamente la forma de afrontar el tratamiento.
No luchamos contra el cuerpo.
Le damos nuevas oportunidades para reorganizarse.
Esa diferencia parece pequeña.
Pero transforma por completo la relación entre el paciente y su recuperación.
Qué puedes hacer desde hoy
La próxima vez que descubras un movimiento que parece una compensación, evita pensar inmediatamente que debes eliminarlo.
Hazte primero una pregunta.
¿Qué problema está intentando resolver mi cuerpo con esta estrategia?
Comprender la función de una compensación suele ser mucho más útil que intentar corregirla sin entender por qué apareció.
El organismo rara vez hace cosas porque sí.
🔬 En una frase
Las compensaciones no son errores del cuerpo. Son soluciones temporales que el sistema nervioso utiliza para seguir funcionando.
La idea más importante
Compensar forma parte de la inteligencia biológica.
Gracias a esa capacidad podemos seguir moviéndonos incluso cuando las circunstancias cambian.
El verdadero objetivo de la biomecánica no consiste en eliminar todas las compensaciones.
Consiste en ampliar el repertorio de soluciones del organismo para que no dependa siempre de la misma estrategia.
Porque cuanto más opciones tiene el cuerpo, mayor es su capacidad para adaptarse.
Y la adaptación sigue siendo la mejor definición de salud que hemos encontrado hasta ahora.
Una pregunta para reflexionar
Piensa en alguna limitación física que hayas tenido en los últimos años.
¿Y si aquello que hoy consideras un defecto no fuera más que la mejor solución que tu cuerpo encontró para protegerte en aquel momento?
En el próximo artículo…
Hasta ahora hemos hablado del movimiento desde el punto de vista del organismo.
Pero existe una idea que puede cambiar por completo la manera de entender la salud.
¿Y si el objetivo nunca hubiera sido evitar todas las lesiones?
¿Y si el verdadero objetivo fuera desarrollar un cuerpo capaz de recuperarse mejor cuando inevitablemente aparezcan?
En el próximo capítulo hablaremos de un concepto fundamental en biología y medicina moderna: la capacidad de recuperación, o resiliencia física.
Descubriremos que la salud no consiste en ser indestructible.
Consiste en ser extraordinariamente adaptable.