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ARTÍCULO 21 Cada respiración cambia tu postura… aunque no seas consciente

8 de julio de 2026 por
JAVIER SALINERO MARTÍN

Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN

"Respirar no solo mantiene la vida. También ayuda al cuerpo a organizar el movimiento."

"Nunca pensé que mi forma de respirar tuviera algo que ver con mis pies"

Recuerdo a una paciente que acudió por molestias persistentes en el antepié.

Había probado diferentes tratamientos.

Había cambiado varias veces de calzado.

Incluso había reducido la actividad física durante un tiempo.

Mientras hablábamos observé algo que, a simple vista, parecía no tener ninguna relación con sus pies.

Respiraba deprisa.

Elevaba continuamente los hombros.

Apenas se movía la parte baja del tórax.

No era la causa directa de su dolor.

Sería una conclusión demasiado simple.

Pero sí era una pieza importante del puzle.

Porque la respiración influía en la forma en que organizaba todo su cuerpo mientras permanecía de pie y mientras caminaba.

A veces buscamos la explicación demasiado lejos cuando una parte de la respuesta está ocurriendo miles de veces al día.

Respirar es mucho más que intercambiar oxígeno

Cuando pensamos en la respiración solemos imaginar pulmones llenándose y vaciándose de aire.

Pero el organismo hace mucho más.

Cada inspiración modifica ligeramente la posición de las costillas.

El diafragma desciende.

La presión dentro del abdomen cambia.

Los músculos profundos del tronco ajustan su actividad.

La pelvis responde.

La columna realiza pequeñas adaptaciones.

Incluso el apoyo sobre los pies cambia de manera casi imperceptible.

Nada de esto ocurre de forma aislada.

Todo sucede como parte de un mismo sistema.

Respirar también es moverse.

El diafragma: un músculo que hace mucho más de lo que imaginamos

El diafragma suele presentarse como el principal músculo respiratorio.

Y lo es.

Pero además participa en funciones que afectan directamente a la biomecánica.

Contribuye a regular la presión dentro del abdomen.

Colabora con la musculatura profunda del tronco.

Ayuda a estabilizar el cuerpo antes de muchos movimientos.

No trabaja solo.

Forma parte de un equipo.

Cuando ese equipo funciona de manera coordinada, el organismo distribuye mejor las cargas.

Cuando pierde coordinación, otras estructuras pueden verse obligadas a asumir un trabajo adicional.

No porque el diafragma sea "el responsable" de todos los problemas.

Sino porque ninguna estructura funciona de manera independiente.

La respiración cambia con el contexto

Piensa en cómo respiras mientras lees tranquilamente este capítulo.

Ahora imagina que, de repente, escuchas un ruido inesperado detrás de ti.

Sin darte cuenta, tu respiración cambiaría.

Tal vez sería más rápida.

Más superficial.

Durante unos segundos incluso podrías contener el aire.

El sistema nervioso adapta inmediatamente la respiración a lo que interpreta que está ocurriendo.

Y esa nueva forma de respirar modifica el tono muscular, la postura y la preparación para el movimiento.

La respiración no solo responde al cuerpo.

También responde a la percepción del entorno.

¿Qué tiene que ver esto con el barefoot?

Muchísimo más de lo que parece.

Cuando una persona comienza a caminar con un calzado más flexible, el organismo recibe una enorme cantidad de información nueva desde los pies.

Para utilizar esa información con eficacia, el sistema necesita coordinar múltiples funciones al mismo tiempo.

La respiración es una de ellas.

No porque respirar de una manera concreta convierta automáticamente la marcha en mejor.

Sino porque un organismo que respira con comodidad suele disponer de más recursos para adaptarse, mantener el equilibrio y responder a las demandas del entorno.

El barefoot no solo desafía al pie.

Invita a reorganizar todo el sistema.

Lo que veo cada día en consulta

En muchas ocasiones no necesito pedir a un paciente que camine para obtener la primera información.

Observo cómo entra en la consulta.

Cómo se sienta.

Cómo habla.

Cómo respira.

Hay personas cuya respiración transmite calma.

Otras parecen vivir en un estado permanente de prisa.

No utilizo esa observación para sacar conclusiones precipitadas.

La utilizo para entender mejor el contexto.

Porque la respiración me habla del estado en el que el sistema nervioso está organizando el movimiento en ese momento.

Y comprender el estado del sistema suele ser tan importante como analizar la mecánica del pie.

Qué puedes hacer desde hoy

Durante unos minutos al día, simplemente observa cómo respiras.

No intentes corregirte inmediatamente.

No busques una técnica perfecta.

Solo presta atención.

¿Respiras con tranquilidad o con prisa?

¿El movimiento ocurre únicamente en la parte alta del pecho o también participan las costillas inferiores y el abdomen?

La observación consciente no cambia automáticamente la biomecánica.

Pero sí mejora algo imprescindible para cambiar cualquier movimiento.

La percepción.

Y el cuerpo no puede adaptarse a aquello que no percibe.

🔬 En una frase

Cada respiración modifica el funcionamiento del sistema que organiza tu postura y tu movimiento.

La idea más importante

Respirar no es una función independiente del movimiento.

Es una parte del movimiento.

Cada inspiración reorganiza ligeramente el cuerpo.

Cada espiración modifica el tono muscular y la estabilidad.

Todo ello ocurre de forma automática miles de veces al día.

Por eso comprender la biomecánica también implica comprender cómo el organismo integra funciones aparentemente distintas para resolver un mismo objetivo: moverse con eficiencia y adaptarse continuamente al entorno.

Una pregunta para reflexionar

Piensa en un momento reciente de tranquilidad y en otro de gran estrés.

¿Respirabas igual en ambos… o tu cuerpo modificó automáticamente la forma de moverse incluso antes de que fueras consciente de ello?

En el próximo artículo…

Hasta ahora hemos hablado de cómo el cerebro recibe información, organiza el movimiento y adapta el cuerpo al entorno.

Pero todavía queda una pregunta fundamental.

¿En qué se fija realmente el cerebro cuando decide cómo moverse?

No puede procesarlo todo al mismo tiempo.

Tiene que seleccionar.

Priorizar.

Ignorar unas señales y atender otras.

En el próximo capítulo hablaremos de un concepto fascinante y poco conocido fuera de la neurociencia: la atención.

Descubriremos que el lugar donde dirigimos nuestra atención puede cambiar la calidad del movimiento, el equilibrio, el rendimiento deportivo e incluso la percepción del dolor.

ARTÍCULO 20 El estrés también se mueve contigo