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Artículo 70. ¿Se puede frenar un juanete sin operar?

25 de agosto de 2026 por
JAVIER SALINERO MARTÍN

Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN

"La cirugía puede corregir una deformidad. Pero muchas personas llegan a consulta mucho antes de necesitar un quirófano."

Cuando alguien descubre que empieza a desarrollar un juanete, suele hacer siempre la misma pregunta.

—"¿Hay alguna forma de evitar la operación?"

La respuesta no es un sí.

Pero tampoco es un no.

Depende.

Y ese matiz es probablemente el más importante de todos.

Lo que dice la evidencia

El juanete es una deformidad progresiva.

Una vez que los huesos cambian de posición, ningún ejercicio ni ningún dispositivo pueden volver a colocarlos exactamente donde estaban.

Actualmente, la única técnica capaz de corregir de forma definitiva la deformidad estructural es la cirugía.

Pero eso no significa que todas las personas con un juanete necesiten operarse.

Ni mucho menos.

Muchas personas conviven durante años con un juanete sin apenas molestias.

En esos casos, el objetivo no es corregir la forma.

Es controlar los síntomas y mantener la función.

Lo que realmente podemos hacer

Aunque no podamos eliminar un juanete sin cirugía, sí podemos influir sobre algunos factores que favorecen su progresión.

Reducir la compresión del calzado.

Mejorar la movilidad cuando sea posible.

Optimizar la función del pie.

Disminuir determinadas sobrecargas.

Todo ello puede ayudar a que la persona camine con menos molestias y retrase la aparición de limitaciones importantes.

No es una solución mágica.

Es un tratamiento orientado a conservar la función.

Lo que veo cada día en consulta

Como podólogo especialista en biomecánica, veo muchos pacientes que llegan convencidos de que la operación es inevitable.

Sin embargo, tras una valoración completa, descubrimos que el verdadero problema no siempre es el tamaño del juanete.

Es el dolor.

Y ambos no siempre van de la mano.

He visto juanetes muy grandes completamente indoloros.

Y deformidades pequeñas con molestias importantes.

Por eso nunca tomo decisiones únicamente mirando una radiografía.

Lo importante es cómo afecta ese pie a la vida de la persona.

¿Cuándo tiene sentido operar?

La cirugía suele plantearse cuando el dolor limita la vida diaria y las medidas conservadoras ya no ofrecen un resultado suficiente.

No se opera una radiografía.

Se opera una persona.

Su nivel de dolor.

Su limitación funcional.

Sus objetivos.

Y su calidad de vida.

Qué puedes hacer

  • Utiliza un calzado que no comprima el antepié.

  • Consulta si aparecen dolor persistente o dificultad para caminar.

  • Mantén una buena movilidad y fuerza del pie siempre que sea posible.

  • No retrases una valoración profesional si la deformidad progresa rápidamente.

  • Recuerda que operar o no operar depende de la función y de los síntomas, no únicamente del aspecto del pie.

Conclusión

No siempre podemos hacer desaparecer un juanete sin cirugía.

Pero sí podemos hacer mucho para que siga permitiendo una vida activa y sin dolor.

Como podólogo, mi objetivo nunca es operar antes.

Mi objetivo es ayudar a cada persona a conservar la mejor función posible durante el mayor tiempo posible.

Porque, muchas veces, el éxito del tratamiento no consiste en cambiar la forma del pie.

Consiste en conseguir que siga funcionando bien.

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