Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN
"Cuando una persona me dice que le duele el talón, rara vez pienso primero en la fascia plantar. Pienso en por qué ese tejido ha llegado al límite de su capacidad."
Hay un dolor que cambia por completo la forma de empezar el día.
Te levantas de la cama.
Apoyas el primer pie en el suelo.
Y una punzada aparece justo bajo el talón.
Das unos pasos.
Parece que mejora.
Pero después de pasar un rato sentado vuelve a aparecer.
Si has sentido algo parecido, probablemente alguien te haya dicho que tienes fascitis plantar.
Es uno de los diagnósticos más frecuentes en consulta.
Y, al mismo tiempo, uno de los más simplificados.
Porque solemos hablar de la fascitis como si fuera el problema.
Cuando, en realidad, casi siempre es la consecuencia.
Lo que dice la biomecánica
La fascia plantar es una banda de tejido conectivo que une el talón con la base de los dedos.
Su función no es simplemente sujetar el arco del pie.
Actúa como un importante estabilizador durante la marcha.
Cada vez que caminamos, almacena y libera energía, ayudando a que el pie funcione como una estructura flexible al apoyar y rígida al impulsarse.
Desde hace años sabemos que muchas de las llamadas "fascitis" no presentan una inflamación importante.
En numerosos casos hablamos de una fasciopatía plantar, un proceso degenerativo provocado por una sobrecarga mantenida.
La pregunta, por tanto, no es solo por qué duele la fascia.
La pregunta es por qué ha empezado a soportar más carga de la que puede tolerar.
¿Por qué aparece?
No existe una única causa.
La fascitis plantar suele ser el resultado de varios factores que se acumulan.
Un aumento brusco de la actividad física.
Un cambio de calzado.
Muchas horas de pie.
Rigidez del tobillo.
Déficit de fuerza en la musculatura del pie o de la pierna.
Exceso de peso.
Cambios en la forma de entrenar.
O determinadas características biomecánicas que hacen que la fascia trabaje más de lo deseable.
Cada persona llega al dolor por un camino diferente.
Y por eso no existe un tratamiento universal.
Lo que veo cada día en consulta
Como podólogo especialista en biomecánica, una de las primeras cosas que intento explicar es que la fascitis no suele aparecer de un día para otro.
El dolor sí.
Pero el proceso llevaba tiempo desarrollándose.
Muchas personas recuerdan el momento exacto en que empezó a doler.
Sin embargo, cuando analizamos su historia, encontramos semanas o incluso meses de pequeñas sobrecargas que el pie había ido compensando.
Hasta que dejó de poder hacerlo.
Por eso, limitarse a tratar el dolor sin entender por qué apareció suele conducir a recaídas.
Mi objetivo nunca es aliviar únicamente la fascia.
Es descubrir qué ha cambiado en la biomecánica de esa persona para que ese tejido haya empezado a sufrir.
El error más frecuente
Existe una tendencia a buscar un único culpable.
El calzado.
El peso.
El deporte.
La edad.
Pero la fascitis plantar rara vez depende de un solo factor.
En biomecánica casi todo funciona como una suma.
Cuando varias piezas dejan de trabajar de forma eficiente, la fascia termina soportando una carga que no le corresponde.
Y es entonces cuando aparece el dolor.
Qué puedes hacer
No ignores un dolor de talón que se repite durante semanas. Cuanto antes se identifique la causa, mejores suelen ser los resultados.
Evita aumentar bruscamente la carga si el pie ya presenta molestias.
Mantén una buena movilidad del tobillo y trabaja la fuerza de la musculatura del pie y de la pantorrilla cuando esté indicado.
No copies tratamientos que hayan funcionado a otras personas. La causa puede ser completamente distinta.
Consulta con un podólogo para realizar una valoración biomecánica y determinar qué factores están sobrecargando la fascia plantar.
Conclusión
La fascitis plantar no suele aparecer porque la fascia sea débil.
Aparece porque lleva demasiado tiempo haciendo un trabajo para el que ya no tiene suficiente capacidad.
Como podólogo, intento no centrarme únicamente en el tejido que duele.
Intento comprender qué ha llevado a ese tejido hasta esa situación.
Porque tratar el dolor es importante.
Pero entender por qué apareció suele ser la mejor forma de evitar que vuelva.