Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN
"La pregunta no es si una suela fina provoca fascitis plantar. La verdadera pregunta es si un pie que lleva años sin trabajar está preparado para volver a hacerlo de un día para otro."
Hay una frase que escucho con frecuencia en consulta.
—"Me gustaría probar el barefoot… pero me han dicho que puede provocar fascitis plantar."
Es un miedo completamente comprensible.
Si buscas información en Internet, encontrarás opiniones para todos los gustos.
Hay quien asegura que el calzado minimalista fortalece el pie.
Otros afirman que es el origen de muchas fascitis plantares.
Como podólogo especialista en biomecánica, creo que ambas afirmaciones necesitan un matiz importante.
Porque ni el barefoot es una solución milagrosa.
Ni una suela fina provoca una fascitis plantar por el simple hecho de ser fina.
Lo que dice la ciencia
La fascitis plantar es una de las causas más frecuentes de dolor en el talón.
Aunque seguimos utilizando ese nombre, hoy sabemos que, en muchos casos, no existe una inflamación como tal, sino un proceso degenerativo de la fascia plantar provocado por una sobrecarga mantenida.
La evidencia científica muestra que su aparición depende de múltiples factores.
La cantidad de carga que soporta el pie.
La movilidad del tobillo.
La fuerza de la musculatura intrínseca.
El índice de masa corporal.
Los cambios bruscos en la actividad física.
El tipo de entrenamiento.
Y, por supuesto, el calzado.
Pero el calzado, por sí solo, rara vez explica el problema.
Hasta la fecha, no existe evidencia sólida que demuestre que una suela fina provoque fascitis plantar por sí misma.
Lo que sí sabemos es que cualquier cambio brusco en las cargas que soportan los tejidos puede favorecer la aparición de molestias.
¿Por qué creemos que las suelas finas provocan fascitis?
Porque muchas personas cambian demasiado rápido.
Después de años utilizando un calzado rígido, con mucha amortiguación y que limita parte del trabajo del pie, comienzan a caminar varios kilómetros diarios con un calzado minimalista desde el primer día.
El pie empieza a moverse más.
La musculatura trabaja más.
La fascia plantar soporta cargas diferentes.
Y si esos tejidos no estaban preparados, aparecen molestias.
Es exactamente lo mismo que ocurriría si una persona sedentaria decidiera correr diez kilómetros después de años sin hacer ejercicio.
Nadie concluiría que correr es perjudicial.
Entenderíamos que el cuerpo necesitaba una adaptación progresiva.
Con el barefoot sucede exactamente lo mismo.
El problema rara vez es la suela fina.
El problema suele ser la velocidad del cambio.
Lo que veo cada día en consulta
Como podólogo especialista en biomecánica, muchas de las personas que acuden preocupadas por el barefoot comparten una historia muy parecida.
Han cambiado de calzado de un día para otro.
Han aumentado mucho el tiempo caminando.
No han realizado una transición progresiva.
Presentan poca movilidad del tobillo o una musculatura del pie que llevaba años trabajando muy por debajo de su capacidad.
Cuando analizamos el caso de forma individual, entendemos que el dolor no aparece porque el barefoot sea perjudicial.
Aparece porque el tejido ha recibido más carga de la que podía tolerar en ese momento.
Y eso cambia completamente la forma de abordar el problema.
La idea con la que me gustaría que te quedaras
Como podólogo especialista en biomecánica, hay algo que intento explicar siempre a mis pacientes.
Los tejidos no se lesionan porque trabajen. Se lesionan, muchas veces, porque les pedimos más de lo que pueden asumir en ese momento.
Esa diferencia es fundamental.
No solo para entender la fascitis plantar.
También para comprender cómo se adapta el cuerpo a cualquier cambio.
La biomecánica no consiste en evitar que el pie trabaje.
Consiste en ayudarle a soportar las cargas de una forma progresiva y eficiente.
Qué puedes hacer
Si tienes fascitis plantar o dolor en el talón, no cambies de calzado de forma brusca sin una valoración previa.
Si decides comenzar con el barefoot, realiza una transición progresiva y adapta el tiempo de uso a tus sensaciones.
Trabaja la movilidad del tobillo y el fortalecimiento de la musculatura del pie. Ambos factores influyen en la carga que soporta la fascia plantar.
No copies la transición de otra persona. Cada pie parte de una situación diferente.
Si el dolor persiste o limita tu actividad, consulta con un podólogo que pueda valorar la causa concreta y diseñar un tratamiento individualizado.
Conclusión
Las suelas finas no provocan fascitis plantar.
Lo que puede provocar molestias es pedirle a un pie desentrenado que haga, desde mañana, un trabajo para el que todavía no está preparado.
Como podólogo, desconfío tanto de quienes afirman que el barefoot cura todas las fascitis como de quienes aseguran que siempre las provoca.
En biomecánica, las respuestas absolutas casi nunca existen.
Mi trabajo no consiste en defender un tipo de calzado.
Consiste en comprender cómo funciona cada pie y ayudar a que gestione mejor las cargas del día a día.
Porque, muchas veces, el problema no está en llevar menos suela.
Está en olvidar que el cuerpo necesita tiempo para adaptarse.
Y cuando respetamos ese proceso, dejamos de preguntarnos qué zapato es el mejor y empezamos a hacernos una pregunta mucho más útil: