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ARTÍCULO 28 La salud no consiste en no lesionarse. Consiste en saber recuperarse.

15 de julio de 2026 por
JAVIER SALINERO MARTÍN

Podólogo · Especialista en Biomecánica · Fundador de VOLKAN

"Un cuerpo sano no es el que nunca tiene problemas. Es el que conserva la capacidad de adaptarse cuando aparecen."

"Solo quiero que no vuelva a pasar"

Es una frase que escucho muy a menudo.

Después de una lesión, muchas personas llegan con un único objetivo.

—No quiero volver a lesionarme nunca más.

Es un deseo completamente comprensible.

Todos queremos evitar el dolor.

Todos queremos seguir moviéndonos sin limitaciones.

Pero siempre les hago la misma reflexión.

¿Conoces a alguien que haya vivido toda una vida sin una sola caída, un esguince, una sobrecarga o una pequeña lesión?

La respuesta casi siempre es negativa.

Porque lesionarse, en algún momento, forma parte de la vida.

Lo importante no es eliminar completamente esa posibilidad.

Lo importante es construir un organismo capaz de responder cuando ocurra.

La naturaleza nunca prometió invulnerabilidad

Si observamos cualquier sistema biológico encontraremos la misma idea.

Las ramas de un árbol pueden romperse.

La piel cicatriza después de un corte.

Un hueso puede consolidarse tras una fractura.

Un músculo se repara después de un esfuerzo intenso.

La vida nunca ha consistido en evitar cualquier daño.

Ha consistido en desarrollar mecanismos capaces de recuperarse de él.

La resiliencia no es una excepción.

Es una característica fundamental de los seres vivos.

Recuperarse también es una capacidad

Muchas veces hablamos de fuerza.

De flexibilidad.

De equilibrio.

Pero existe otra capacidad igual de importante.

La capacidad de recuperación.

No todas las personas responden igual después de una carga intensa.

No todas recuperan igual después de una lesión.

Y esa diferencia no depende únicamente de los tejidos.

Influyen el sueño.

La alimentación.

El estrés.

La experiencia previa.

La confianza.

La actividad física habitual.

El apoyo social.

Y, sobre todo, la capacidad del organismo para reorganizarse.

La recuperación también se entrena.

El objetivo no es vivir sin estrés para el cuerpo

Existe una idea muy extendida.

Creemos que cuidar el cuerpo consiste en evitar cualquier esfuerzo.

Pero el organismo no mejora evitando todos los desafíos.

Mejora enfrentándose a retos que puede superar.

Cada paseo.

Cada entrenamiento.

Cada cambio de terreno.

Cada nueva habilidad.

Representan pequeñas oportunidades para fortalecer la capacidad de adaptación.

La salud no nace de eliminar la carga.

Nace de aprender a gestionarla.

¿Qué tiene que ver esto con el barefoot?

Todo.

A veces se presenta el barefoot como una forma de evitar lesiones.

No me gusta ese mensaje.

No porque el barefoot no pueda aportar beneficios.

Sino porque ninguna herramienta puede prometer algo que la biología nunca ha prometido.

Lo verdaderamente interesante es otra cosa.

Un pie más fuerte.

Más móvil.

Con mejor capacidad sensorial.

Puede ampliar los recursos del organismo para responder a diferentes situaciones.

No hace al cuerpo invulnerable.

Puede hacerlo más adaptable.

Y esa diferencia es enorme.

Lo que veo cada día en consulta

Los pacientes que mejores resultados consiguen no son quienes nunca vuelven a sentir una molestia.

Son quienes dejan de vivir con miedo a ella.

Aprenden a interpretar las señales del cuerpo.

Saben cuándo reducir la carga.

Cuándo descansar.

Cuándo seguir moviéndose.

Cuándo pedir ayuda.

Han desarrollado una relación más inteligente con su organismo.

No porque hayan eliminado la incertidumbre.

Sino porque han aprendido a convivir con ella sin dejar de avanzar.

Eso, para mí, es resiliencia.

Qué puedes hacer desde hoy

La próxima vez que pienses en cuidar tu cuerpo, cambia una palabra.

En lugar de preguntarte:

"¿Cómo puedo evitar lesionarme?"

Pregúntate:

"¿Qué puedo hacer hoy para que mi cuerpo sea más capaz de recuperarse si algún día aparece una lesión?"

Esa pequeña diferencia cambia por completo la dirección del esfuerzo.

Porque deja de centrarse en el miedo.

Y empieza a centrarse en la capacidad.

🔬 En una frase

La salud no consiste en eliminar todos los problemas. Consiste en conservar la capacidad de adaptarse cuando aparecen.

La idea más importante

El cuerpo humano nunca fue diseñado para ser indestructible.

Fue diseñado para aprender.

Para reparar.

Para reorganizarse.

Para volver a intentarlo.

La resiliencia no significa que nada nos afecte.

Significa que el organismo dispone de recursos para responder cuando algo cambia.

Y esos recursos pueden cultivarse durante toda la vida.

Cada paseo.

Cada entrenamiento bien planificado.

Cada noche de descanso.

Cada pequeño desafío superado.

Son una inversión en esa capacidad de recuperación.

Una pregunta para reflexionar

Piensa en la última dificultad física que superaste.

¿Qué fue realmente lo que te permitió salir adelante: no haberte lesionado… o la capacidad que tuvo tu organismo para recuperarse y seguir aprendiendo?

En el próximo artículo…

Durante todo el libro hemos hablado del cuerpo como si fuera un sistema extraordinariamente inteligente.

Pero aún queda una cuestión fascinante.

¿Qué ocurre cuando dejamos de escuchar sus señales?

¿Por qué muchas personas ignoran pequeñas molestias hasta que se convierten en lesiones importantes?

¿Y cómo distinguir una señal útil de una falsa alarma?

En el próximo capítulo hablaremos del lenguaje del cuerpo.

Descubriremos que el organismo nos envía información constantemente. La clave no está en obedecer cada señal sin cuestionarla, sino en aprender a interpretarla con criterio.

ARTÍCULO 27 Compensar no es un error. Es una de las mayores inteligencias del cuerpo.